Al Tigre le encantan las situaciones límite y vive cada instante de su vida con una intensidad tal que parecería que fuera el último que va a vivir. Le gusta lo nuevo y las sorpresas, por eso huye de las rutinas y los horarios. Si, por alguna razón, la vida lo llevara a una circunstancia en la que tuviera que cumplir rígidas normas, donde no hubiera lugar para la fantasía y todo estuviera pautado de manera taxativa, a nadie tendría que asombrarle si cae en una intensa depresión.
La libertad es importantísima en la vida de los nativos de este signo. No soportan estar enjaulados o atrapados en oscuras encrucijadas. Necesitan sentirse libres para calmar la extrema angustia que sufren cuando se creen atrapados. También necesitan libertad para poder expresar lo que piensan y sienten; si no logran hacerlo, se frustran y deprimen. Esta es la causa por la que en muchas ocasiones necesitan ser los protagonistas de lo que ocurre y no tienen en cuenta lo que piensan o sienten quienes lo rodean.
En el interior del Tigre bullen una multitud de intensas emociones -algunas de ellas, contradictorias- que el nativo del signo deberá aprender a manejar y controlar a lo largo de su vida: es irracional, imprevisible, inquieto, caprichoso, inconstante, vengativo. Todos estos rasgos harán que su vida parezca transitar siempre al límite del abismo.
En este límite están situadas las grandes causas cuya bandera alza si se siente inspirado por ese ideal. Si eso ocurre, surgirán sus natas cualidades de liderazgo y su extrema honestidad, que maravillarán a muchos. Estos se sentirán tentados a seguirlo con fé y devoción, ya que simpatizarán con ese ser que parece casi un semidios, cargado de energía que se coloca a la cabeza de ellos para guiarlos, defenderlos e incluso dar su vida si se considera que es necesario.
Como cree ciegamente en la justicia, es capaz de grandes sacrificios. Su abnegación podría llevarlo a dar su vida por las personas que quiere o un ideal.
Es un aventurero muy sociable, su curiosidad lo llevará a estar en el centro de las fiestas del mundo del espectáculo o de la actividad política, es un orador nato y nunca faltarán a su alrededor oyentes cautivados por su encanto.
Si desea tener éxito, deberá buscar actividades en las que no tenga que estar en relación de dependencia, para poder implementar sus propias ideas de la manera que él quiera.
Se destacará en actividades vinculadas con los medios de información o el turismo (ya sea en una agencia, en relaciones públicas o como guía en excursiones de aventura y riesgo).
Pocos lo superarán organizando conferencias o eventos culturales o científicos.